Al entrar en la habitación de un hotel el visitante hace una rápida inspección visual de la cama, armarios, cuarto de baño, la televisión y obviamente del minibar. La curiosidad hace que se abra la pequeña puerta de esa pequeña nevera para una inspección aún más detallada. Nunca se sabe, se sucumbe para poder calmar la sed o ese antojo nocturno de un chocolate.
El minibar tiene más de sesenta años de vida y el primer hotel en incorporarlo fue el Madison Washington DC en los años 60.
La instalación del minibar fue considerada una innovación y un servicio al alcance solo de los sitios más lujosos. Este cajón «de los secretos» solo contenía cosas para comer, pero a partir de los años 70 para satisfacer al cliente se añadieron las bebidas alcohólicas. Hong Kong Hilton hotel fue el primero en hacerlo.
Desde entonces, las posibilidades del minibar son infinitas, refrescos, combinados, chocolatinas, frutos secos, snacks o incluso sándwiches, aparecen en la carta y dentro del viejo amigo minibar.
El minibar tiene más de sesenta años de vida y el primer hotel en incorporarlo fue el Madison Washington DC en los años 60.
La instalación del minibar fue considerada una innovación y un servicio al alcance solo de los sitios más lujosos. Este cajón «de los secretos» solo contenía cosas para comer, pero a partir de los años 70 para satisfacer al cliente se añadieron las bebidas alcohólicas. Hong Kong Hilton hotel fue el primero en hacerlo.
Desde entonces, las posibilidades del minibar son infinitas, refrescos, combinados, chocolatinas, frutos secos, snacks o incluso sándwiches, aparecen en la carta y dentro del viejo amigo minibar.




